Meditar en Grupo
23/07/2026
La meditación es uno de los recursos personales más poderosos que tiene todo Ser.
Cuando comienzas a descubrir su verdadera fuerza, algo dentro del cuerpo se despierta, es como una fuerza interna que activa conexiones cerebrales que clarifican el pensamiento, equilibran las fuerzas emocionales y estabilizan la balanza energética de una manera brutal.
Mis primeros contactos con el arte de meditar fueron antes de cumplir los 20 años. En aquella época no estaba muy reconocida la técnica y nos acoplábamos a otras personas que despertaban en nuestra curiosidad cierta admiración por su calma, la paz que transmitían, y el equilibrio que contagiaban experimentando la técnica de meditación. Ocurría algo que a mí no terminaba de fascinarme al respecto: no explicaban como yo necesitaba en aquel momento, los aspectos que se despertaban en mi interior. Sentía que me faltaban argumentos que justificaran los cambios internos que sucedían en mi interior…por ello, sufrí una desconexión temporal de la técnica, debido a una experiencia meditativa profunda que me asustó. Durante más de diez años no volví a realizar nada que tuviese que ver con meditación.
Pasaron los años y la “espinita” seguía clavada en mi corazón, hasta que debido a muchas razones que ahora no relato, comencé de nuevo a retomar el contacto con la meditación.
Aprendí de grandes maestros las diferentes técnicas, hice cursos prácticos, y sobre todo investigué de manera autodidacta nuevos enfoques que me llevaron a encontrar las respuestas que quedaron sin aclarar cuando apenas acababa de comenzar el camino espiritual que me trajo hasta ella.
Descubrí que cuando meditamos junto a otras personas despertamos energías muy potentes que nos benefician a todos los que nos unimos. Descubrí nuestra capacidad de neutralizar bloqueos, gestionar emociones atrapadas, alimentar estructuras celulares de nuestros sistemas orgánicos, y sobre todo aprendí a canalizar información sin perder la coherencia interna del instante.
Aprendía y crecía. Y me dispuse a compartir el arte de meditar en grupo habitualmente. Me dispuse con valor a explicar lo que a mí no me explicaron y el espacio de meditación se convirtió en un círculo de conexión con la verdad. Esa verdad que cada cual porta en su interior. Esa fuerza real que activa el amor y la luz que todos somos.
Cada martes el círculo de meditación se ajusta al tamaño de quienes acuden con pasión a compartir su energía y nutren ese círculo de expansión vibratoria que se genera.
Si algo de todo lo aquí te cuento resuena en tu interior, o si se despierta en ti la curiosidad por este arte, no dudes en acercarte a nutrir el círculo de meditación de Espacio Vida. Todos los martes a las 21:30 disponemos de un tiempo para meditar en grupo.
Es un espacio abierto y gratuito.
Medicina natural para el alma.
Cuando comienzas a descubrir su verdadera fuerza, algo dentro del cuerpo se despierta, es como una fuerza interna que activa conexiones cerebrales que clarifican el pensamiento, equilibran las fuerzas emocionales y estabilizan la balanza energética de una manera brutal.
Mis primeros contactos con el arte de meditar fueron antes de cumplir los 20 años. En aquella época no estaba muy reconocida la técnica y nos acoplábamos a otras personas que despertaban en nuestra curiosidad cierta admiración por su calma, la paz que transmitían, y el equilibrio que contagiaban experimentando la técnica de meditación. Ocurría algo que a mí no terminaba de fascinarme al respecto: no explicaban como yo necesitaba en aquel momento, los aspectos que se despertaban en mi interior. Sentía que me faltaban argumentos que justificaran los cambios internos que sucedían en mi interior…por ello, sufrí una desconexión temporal de la técnica, debido a una experiencia meditativa profunda que me asustó. Durante más de diez años no volví a realizar nada que tuviese que ver con meditación.
Pasaron los años y la “espinita” seguía clavada en mi corazón, hasta que debido a muchas razones que ahora no relato, comencé de nuevo a retomar el contacto con la meditación.
Aprendí de grandes maestros las diferentes técnicas, hice cursos prácticos, y sobre todo investigué de manera autodidacta nuevos enfoques que me llevaron a encontrar las respuestas que quedaron sin aclarar cuando apenas acababa de comenzar el camino espiritual que me trajo hasta ella.
Descubrí que cuando meditamos junto a otras personas despertamos energías muy potentes que nos benefician a todos los que nos unimos. Descubrí nuestra capacidad de neutralizar bloqueos, gestionar emociones atrapadas, alimentar estructuras celulares de nuestros sistemas orgánicos, y sobre todo aprendí a canalizar información sin perder la coherencia interna del instante.
Aprendía y crecía. Y me dispuse a compartir el arte de meditar en grupo habitualmente. Me dispuse con valor a explicar lo que a mí no me explicaron y el espacio de meditación se convirtió en un círculo de conexión con la verdad. Esa verdad que cada cual porta en su interior. Esa fuerza real que activa el amor y la luz que todos somos.
Cada martes el círculo de meditación se ajusta al tamaño de quienes acuden con pasión a compartir su energía y nutren ese círculo de expansión vibratoria que se genera.
Si algo de todo lo aquí te cuento resuena en tu interior, o si se despierta en ti la curiosidad por este arte, no dudes en acercarte a nutrir el círculo de meditación de Espacio Vida. Todos los martes a las 21:30 disponemos de un tiempo para meditar en grupo.
Es un espacio abierto y gratuito.
Medicina natural para el alma.